MI HERMANO (1971/ 1991)
(Veinte años de existencia)
Rosimeire Leal da Motta Piredda

(Historia real de grave accidente de moto.)

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Texto Del Libro
"VOZ DEL ALMA"
Poesía y Prosa

Editorial CBJE -
Rio de Janeiro
Brasil
Noviembro/ 2005

Robson Leal da Motta nació en el municipio de Vitória, capital del Estado de Espírito Santo (Brasil), el día 03 de septiembre de 1971.

No lograba dormir; miré el reloj y era a la una y diez de la madrugada y fui a sus aposentos; aún no había llegado, me quedé preocupada y volví a acostarme. A las dos horas el teléfono sonó y fui corriendo acogerlo y le dije a mi hermana: "Debe de ser él avisando que se va a quedar a dormir en casa de alguien."

La voz era de una señora y decía que era del hospital, dijo el nombre de mi hermano y preguntó si él vivía aquí y si conocíamos a Ricardo Lima Rodrigues, el chico que estaba con él. Ella entonces me contó que ellos habían sufrido un accidente y que los padres deberían ir al hospital inmediatamente antes que amaneciera.

Colgué el teléfono y permanecí quieta y medio atontada por algunos minutos. El vecino llevó a mis padres y a mi hermana al hospital y yo me quedé en mis aposentos orando y estaba segura de que él volvería a casa ese mismo día.

Historia del accidente: El día 16 de agosto de 1991, por vuelta de la una de la madrugada, cuando volvían a casa (estaba lloviendo), mi hermano conduciendo su moto Honda CB 400 y Ricardo montado atrás, venían a ciento y treinta kilómetros por hora y en la Carretera Jerónimo Montero, barrio Glória (Vila Velha - ES), cercanías de la Fábrica de Chocolates Garoto, transitando sentido Vila Velha x Vitória, cuando al efectuar la curva hacia la izquierda, el vehículo se desvió hacia la derecha, chocándose contra la reja de protección sobre la acera, proyectando conductor y pasajero contra la misma, sin embargo, Ricardo se golpeó el pecho en el muro teniendo muerte instantánea y mi hermano siguió pegado a los manillares, con la esperanza de controlar la moto, siendo arrastrado y rasgándose la camisa y los pantalones y arañándose todo el pecho y la barriga, después se soltó las manos y cayó de lado arriba de un bordillo, machacándose el lado izquierdo de la cabeza, rompiéndose el brazo y la pierna izquierda. Fue socorrido por viandantes y encaminado al Hospital Evangélico (en el barrio Alecrín). Fueron a encontrar la moto a ochenta y tres metros del lugar que mi hermano estaba y aparte del faro delantero y el de atrás que se rompieron y algunas piezas que se esparcieron, la moto estaba en bueno estado. Los dos no usaban casco.

Él se quedó trece días en el Centro de Tratamiento Intensivo en coma, respirando por medio de aparatos y todo el tiempo el médico dejó claro que la situación era grave: tenia traumatismo craneal y había un coágulo de sangre en el cerebro y era urgente realizar una cirugía, sin embargo era necesario que él se recuperase un poco, sino, no aguantaría. Había cogido pulmonía por causa de los arañazos (en el pecho y en la barriga), que posibilitaron la entrada de sangre en el pulmón.

La primera vez que fui a visitarlo, me quedé pasmada. Su apariencia era horrible: aparato en la boca y en las manos; estaba con la barriga y el pecho en carne viva; el brazo y la pierna izquierda enyesados; los ojos hinchados y medio abiertos y se rompió tres dientes delanteros.

Cada vez que iba al hospital me quedaba ansiosa porque volviera en si y hablase conmigo, sin embargo, eso nunca sucedió: se quedó inconsciente todo el tiempo. Yo estaba segura que él se pondría bien y me quedaba imaginando el día en que él volvería.

Los arañazos se cicatrizaron, los labios se deshincharon, sanó de la pulmonía, sin embargo, el problema mayor era el traumatismo craneal... el cerebro dejó de funcionar y tuvo una muerte cerebral. En ese día mi padre amaneció impresionado diciendo que tuvo un mal sueño y que necesitaba verlo; salió de casa al mediodía y cuando llegó al hospital se acabado de morir... a las doce y cuarenta del medio día. Fue en 28 de agosto de 1991.

Después de la aflicción de la pérdida de mi hermano, pasamos por otra aún mayor: la policía civil estaba en huelga y el Instituto Médico Legal estaba cerrado y enviaron todos los cuerpos para que se hiciera la autopsia en el municipio de la Serra, en el Hospital Dório Silva. Allí había una cola enorme de cuerpos esperando para ser liberados y algunos ya no olían bien. Mi padre fue hasta allí con algunos amigos de mi hermano y con mucho esfuerzo, pelea e insistencia logró el permiso para llevar el cuerpo, sin embargo, tuvo que firmar un término de responsabilidad por cualquier problema que hubiera por el hecho de no haber sido hecha la autopsia. El cuerpo llegó al velatorio a las diez de la noche.

El velatorio fue realizado en la morgue de la Iglesia Católica del barrio IBES. Su fisonomía era tan tranquila... parecía que dormía. Sentía una sensación pesada dentro de mi, sin embargo, no salía ninguna lágrima. Todos se acercaban a mi y decían: "Mis pésames" y yo no encontraba palabras para contestar. Solamente logré llorar después del entierro. Fue sepultado en el cementerio del barrio Santa Inés.

Pensé que sería mi madre quien sufriría más, sin embargo, para mi espanto, mi padre se quedó por más de dos semanas triste y hablando sobre él.

¡Morir es algo muy extraño! Cuando no vemos a una persona pero sabemos que ella está viva en algún sitio eso nos consuela, sin embargo, cuando no la vemos y estamos convencidos de que nunca más la veremos, ¡esto es incomprensible! Si al menos fuera posible ver el cuerpo intacto eso sería una especie de prueba de que se murió, sería menos difícil de entender pero no hay más nada de él, solamente lo huesos. Es como dice en la Biblia: "Somos hechos del polvo y al polvo retornaremos." (Eclesiastés 3: 20). ¡Morir es un gran misterio! El espíritu sale del cuerpo... y el cuerpo se hace polvo. Sin embargo, la impresión que tengo es que mi hermano no murió, está viajando y llegará a cualquier momento.

Morir es evaporarse del planeta Tierra, es dejar de existir, es desaparecer... es conocer los misterios de Dios.

La Misa de Séptimo Día fue en el día de su cumpleaños, cuando cumpliría veinte años.

Él era moreno y tenía un metro y setenta y cinco centímetros de altura. Cuando éramos niños estábamos siempre juntos.

La muerte de mi hermano me hizo meditar sobre la vida, principalmente: "No dejes para mañana lo que puedes realizar hoy porque quizás sea demasiado tarde." ¡Hay tantas cosas que me gustaría hacer y de decir y estoy siempre aplazando!

Pensé muchas veces que estaba todo mal hecho. Quien debería haber muerto era yo, pues mi hermano era tan alegre, animado, lleno de vida y yo, exactamente lo opuesto a él. Por otro lado, medité también que él tuvo la oportunidad de ser feliz y realizar algunos de sus sueños, si yo aún estoy viva es porque tengo la oportunidad de lograr todas las cosas que deseo mucho.

Tuve dos sueños seguidos: mi hermano abría los ojos y se levantaba y las personas se marchaban del velatorio, pues había sido un error médico.

Tardé algún tiempo para olvidar el olor que había en el aposento donde él se quedó en el hospital... era un olor fuerte a medicina, no sé explicar exactamente como era.

Mi hermano puede haber muerto para el mundo pero continua eternamente vivo en mi corazón.

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Cuento -"Mi Hermano (1971/ 1991)
Texto Del Libro "Voz Del Alma"
Editora CBJE - Rio de Janeiro - Brasil -
Noviembre/ 2005
Autora - Rosimeire Leal da Motta Piredda

Cuento -"Mi Hermano (1971/ 1991)
15.ª Antología de Cuentos
Autores contemporáneos
CBJE Editora - Rio de Janeiro - RJ
Febrero – 2006

Cuento -"Mi Hermano (1971/ 1991)
Antología Escritores Brasileños
Ricardo Alpeh De Benedictis Editora
Vitória da Conquista - BA
2006